Histórica afluencia de gente en el “Domingo de Piñata” del Carnaval 2015

Y llegó el fin de fiesta, llegó el final. Nuestros Carnavales partieron hacia un nuevo año, hacia una nueva ilusión, y lo hicieron con el buen sabor de boca de ver cómo estaba la Carrera en el último domingo, en el "Domingo de Piñata".

Dicen aquellos que han vivido este especial día, que hacía muchos años que no se veía la Carrera así. Y es que, las imágenes hablan por sí solas, no cabía un solo alfiler. Abarrotada, de principio a fin. Era una marea de colorido la que inundaba la calle; también tuvo una gran afluencia de público la carrera, el primer domingo del presente carnaval.

La climatología acompañó el día. Una jornada que comenzaba con la entrega de los premios de los diferentes concursos organizados desde la delegación de festejos durante todo el periodo que ha durado la presente fiesta. Premios individuales, por grupos, a familias, a máscaras, y dentro de estos, divididos a su vez por edades, y también a los más divertidos... así hasta completar una gran lista para premiar, de esta forma, al máximo número de personas, ya que tiene mucho mérito y trabajo la realización de los diferentes disfraces que pueden verse durante esta fiesta por el municipio. El acto de entrega se llevó a cabo en una Plaza Santa María La Blanca llena de gente disfrutando del momento.

Tras la entrega, los delegados, técnicos y organizadores de la presente fiesta, posaron junto al "Entornao", antes de ser trasladado hasta el recinto ferial, emplazamiento donde tendría lugar la quema, y con ella la clausura de una fiesta, un año más.

Los disfraces, tras recoger los artífices de estos sus premios, volvieron a inundar la calle de colores, a la espera de dirigirse hasta el recinto ferial. De nuevo la calle era una fiesta. Las agrupaciones actuaban por cada rincón. Multitud de máscaras por toda la carrera discurrían entreteniendo al personal. Las batucadas no paraban de sonar. El ambiente era espectacular.

Y así, poco a poco cayó la noche, y con ella, el "Entornao" comenzaba a recorrer la calle. A su paso, las agrupaciones, los disfrazados, máscaras, y batucadas, iban con la música acompañando este hasta su quema. Al paso, iban recogiendo a todo el personal, quienes aguardaban pacientes el momento de dirigirse hasta el recinto ferial.

De nuevo la calle era un hervidero de gente. Pero, además, en ese momento, la música recorría los muros. La Carerra era un auténtico espectáculo musical en vivo, y no podías dejar de moverte, al son de tambores, o, al menos, seguir el ritmo con el ánimo encendido.

Y entonces llegamos al recinto Ferial. La gente se colocaba alrededor de las vallas para contemplar la quema de "El Entornao" y, junto a este, los disfraces y objetos que muchos dejaron para verlos arder, para, con el resplandor de las llamas, ver marchar un año más su fiesta, nuestra fiesta.

Las batucadas, disfrazados, máscaras y agrupaciones, se resistían abandonar el lugar. No querían dejar solo a su "Entornao", y con él sus objetos, ni tampoco el ambiente festivo que les albergaba en su interior, pero, poco a poco se iban saliendo del perímetro para dejar arder este con espacio, y así evitar cualquier tipo de riesgo.

Y fue entonces, cuando la luz se hizo tal. Cuando la noche fue aun más noche, aunque por un momento la claridad pareciera que amanecería en el recinto ferial. Y es que tras las llamas, la oscuridad cegó al carnaval de su colorido. El ambiente volvía poco a poco a la calma. Con la mirada perdida en las llamas, el público dejaba su mente al libre albedrío del recuerdo, cada uno rescatando su momento, o varios, más especial que han vivido durante la presente fiesta, un año más.

Una fiesta que ya se nos marchó, pero que como siempre os he contado durante estos años atrás, solo lo hace para que pueda comenzar una nueva cuenta atrás, para que ya quede un día menos para disfrutar de un nuevo Carnaval. 

Y es que, "como todo buen final de una obra, este debe recordar siempre su comienzo".