Podía pasar: A.D.B. Herrera (87-47) C.B. Sifusa Fuentes

Entraba dentro de lo predecible, lo probable... "lógico". Si fuera es el auténtico debe del conjunto fontaniego, quien tan solo ha sido capaz de ganar dos partidos en toda la temporada, hacerlo en casa de un líder, tan sólido como cantan sus números, el triunfo se eleva a un porcentaje muy alto de que todo, absolutamente todo, tenga que salir bien.

Ha de fermentarse un ataque constructivo, rápido y dinámico sobre una férrea defensa. El acierto debe ser casi matemático a cada lanzamiento, en definitiva, el margen de error a menos cero, si se quiere triunfar en casa de Herrera. Recordemos que el rival no ha cedido ni un choque, como anunciáramos en la previa, no hay quien le tosa a un equipo que cuenta por victorias todos sus partidos.

En estos números de órdago, en estas cifras que puedan asustar a muchos, casi todos, antes de saltar la cancha, se deshacían de las indumentarias de calentamiento y se disponían a batirse en un atractivo choque. El comienzo del envite ya dejó a la claras la dificultad del mismo, y en el primer cuarto la diferencia ya era considerable (19-8). A pesar de todo, el segundo tiempo fue muy reseñable en lo que al acierto anotador se refiere, y más aún si cabe ante el rival al que lo sometía: 17 puntos en un segundo tiempo más que digno del cuadro fontaniego; a pesar de ello, el cuadro herrereño siguió su promedio anotador y subía a la cifra de 45 puntos al luminoso (45-25)

Tras el descanso, el equipo fontaniego se sintió incapaz de acercarse en el marcador. La abultada diferencia, a pesar del derroche, era una losa psicológica que pesaba más que el cansancio físico. Los dos siguientes cuartos sirvieron para seguir comprobando la evolución del conjunto fontaniego, quien a pesar de las muchas bajas, está en la línea adecuada de la lucha por los puestos de play-offs.

Finalmente, la diferencia del marcador fue más numérica que real en lo que a predisposición y nivel de ambos conjuntos se pudo vislumbrar en la cancha.