La mala racha se alarga: Sevilla Este Pold. (4-1) C.D. Fuentes

Cada vez comienza a ser más preocupante. El equipo está metido en una convulsión que lo está incrustando cada vez más abajo en la tabla, y lo que es peor, en una dinámica negativa que puede terminar pasándole factura a final de temporada.

Esto ya no es solo una mala racha, es un profundo bache que ha hecho al equipo salirse de la buena senda en la que estaba inmerso. La presente es la cuarta derrota, y el séptimo partido sin ganar consecutivamente. Hay que ponerle freno como sea. Y hay que ponerlo porque este año bajan cinco equipos y con esta derrota el conjunto fontaniego se va a meter casi con toda seguridad en los puestos de descenso y... ¡hay amigo mío lo que cuesta salir de ahí, por experiencias análogas ya vividas en el pasado!

Y es que... cómo cambian los tránsitos durante una temporada. Cómo se producen diversos estados anímicos, físicos, rachas en definitiva que van situando a cada equipo en su lugar definitivo en la tabla; y al más regular siempre lo mantiene en puestos altos. En el partido de la primera vuelta ante este mismo equipo, que por aquel entonces andaba líder de la tabla, cayó de manos del conjunto fontaniego por un gol a cero. Vaya si ha llovido desde entonces en todos lo sentidos.

Volviendo al presente choque, hasta el minuto 75 todo parecía, no solo normal, sino más bien de merecido ensalzamiento: le mantenía un pulso al quinto clasificado (1-1 en el marcador), y con alguna que otra ocasión clara para, incluso adelantarse en el marcador. Una de ellas de Tomás, que en un mano a mano con el meta local tuvo la oportunidad de adelantar a los suyos, pero el linier anuló una jugada que era más que dudosa. Pero de aquí al final, el equipo se desdibujó por completo. Desapareció del campo, dejó su sombra sobre el terreno de juego y se marchó a la caseta antes de tiempo. Tres goles más subieron al luminoso dejando el encuentro, no solo visto para sentencia, sino con un resultado quizás demasiado sonrojante para lo visto sobre el terreno de juego durante los 75 primeros minutos. Y, quién sabe qué hubiera pasado si permiten marcar a Tomás en esa jugada clave del encuentro...

Pero, fuera las excusas, en las que el equipo no puede permitirse el lujo de perder tiempo pensando en ellas, ya toca levantarse. Es el momento de demostrar el carácter competitivo que tiene este equipo, que es mucho, mirar a la cara al miedo, enfrentarse a las dudas, y salir al campo el próximo encuentro con las fuerzas necesarias para doblegar a cual rival se ponga por delante; en esta ocasión será Soleá.