Hay sonidos que matan: Pizzeria Texas (68-65) C.B. Sifusa Fuentes

Como diría la canción del grupo de música Pimpinela, "hay amores que matan". Pues bien, en este partido, el singular, más bien estridente, sonido de las bocinas cuando terminan los partidos en el mundo del baloncesto ha sido la auténtica autora del "asesinato" deportivo que el conjunto fontaniego ha sufrido en el presente encuentro.

Cuando todo parecía estar abocado al empate, cuando todavía quedaba la esperanza de un prórroga salvadora, un lanzamiento desde más de media distancia, como suele decirse "desde su casa", terminó por tocar aro y red posteriormente. Una canasta, que al mismo tiempo que subía al luminoso la correspondiente puntuación sonaba el son característico del final de partido. Un sonido cruel para el conjunto fontaniego en este partido crucial de cara al objetivo de la permanencia.

El choque nunca estuvo controlado por ninguno de los dos equipos. Tanto el conjunto local, como el visitante, estuvieron jugando con el marcador durante todo el partido. Si uno se ponía por delante, el otro le remontaba... y cuando este lo hacía, de nuevo volvían a recuperarle la distancia acumulada. Así hasta llegar al final del partido con todo más que igualado, así hasta llegar al último suspiro con el luminoso reflejando un ajustadísimo (65-65)... Así hasta llegar al momento recientemente narrado en letras anteriores.

Ya solo restan tres partidos para finalizar la temporada, y solo hay una plaza por la que puede luchar el conjunto fontaniego. Al resto de estas no le daría la puntuación para hacerlo aunque ganara todos sus partidos. Precisamente, el rival al que todavía puede arrebatarle la plaza será a quien se mida el próximo día 17 de mayo. Será el partido de los partidos. Será el partido crucial de la temporada. El todo o nada. Las pocas opciones que quedan pasan por ganar en casa en este partido. No hacerlo sería cerrar matemáticamente toda opción de "play-off".