En un túnel, y sin visos de luz al fondo: C.D. Fuentes (0-1) U.D. Los Corrales

Delicada situación en la que está inmerso en estos momentos el conjunto fontaniego. Una negativa racha que comienza a parecerse aquella que se iniciará a comienzos de la pasada campaña y que duró siete encuentros sin conocer la victoria. En estos momentos son ya seis.

El equipo no salió al campo hasta los últimos veinte minutos. Prácticamente se quedó en la caseta y lo que estaba sobre el césped era una triste sombra de lo que realmente son estos jugadores.

Un encuentro pobre, pero pobre de espíritu, de ganas, de ilusión, de ímpetu por lograr sacar adelante un encuentro que debiera de servir para salir ya de una racha que comienza a preocupar. Y lo hace porque no es que sean solo seis encuentros consecutivos sin ganar, es que son tres derrotas seguidas, y cuatro encuentros seguidos sin marcar, tres de ellos en casa. El colchón ya es historia y el borde del precipicio tan solo se aleja un metro; en equivalencia clasificatoria, a un punto en la tabla.

Los primeros cuarenta y cinco minutos pasaron por el reloj del colegiado como puede pasar una hora viendo el horizonte; un firme de estampa, un paisaje acogedor, pero con poco aliciente. La segunda parte, a raíz del gol visitante en los primeros minutos del segundo tiempo, el conjunto fontaniego se espoleó, y los cambios sirvieron para darle otro brío al encuentro. El equipo se deshizo del tránsito mañanero de despiste en el que se hallaba inmerso, y se metió de lleno en el partido. Fruto de la expulsión de un jugador corraleño, el rival le cedió metros al cuadro local, quien aprovechó para encerrarlo en las inmediaciones del área, pero ya era tarde... Aunque más bien faltó la claridad necesaria en los últimos metros para siquiera disfrutar de una sola ocasión de gol.

La nota negativa del choque, y de verdadera importancia, la puso la grave lesión del jugador del conjunto corralleño, Merino, quien con rotura, casi con toda seguridad de tibia y peroné, tuvo que ser atendido por la ambulancia. El jugador tuvo que esperar veinte minutos sobre el césped hasta que llegara el vehículo sanitario al Estadio, ya que la gravedad de la lesión, desaconsejaba en todo momento mover de modo alguno al futbolista. Cualquier intento por desplazarlo solo pudiera haberle acarreado una mayor lesión, que ciertamente ayuda alguna. Muy bien por ende el colegiado no permitiendo que se moviera al jugador hasta la llegada del cuerpo médico.

En resumen, un partido que sobrevoló el estadio de El Barrancón, y marchó sin apenas enlazarse juego alguno sobre el césped, y que deja al equipo en una situación a la que no se le avista un final claro. Son muchos conceptos los que tiene que trabajar el equipo y ello, por ende, dificulta un presagio de pronta mejoría.