Dos partidos, uno superior, el otro mermado: C.B. Sifusa (53-64) C.B. Olivares Atlético

El encuentro tuvo dos fases claramente diferenciadas, dos tiempos realmente definidos y no solo por el pitido del colegiado. El conjunto fontaniego comenzó como un tiro en el choque. Pero, el segundo tiempo, le sobró sin duda alguna.

El ambiente en la grada era considerable. Gran afluencia con respecto a otros encuentros y eso lo notaba el equipo. Si tenía que correr lo hacía el doble, si tenía que luchar, el doble, darlo todo... por partida triple. Cómo se nota cuando te espolea la grada y el sábado el equipo se sentía, nunca mejor dicho y más acorde, como en casa.

Este condicionante permitió que el conjunto de Sifusa terminara el primer cuarto igualado con su rival (19-19). A pesar del nivel de Olivares Atlético, segundo clasificado con tan solo tres derrotas en toda la temporada, el despliegue de los sucesivos quintetos fontaniegos impedían que la diferencia se vislumbrara sobre la cancha. El conjunto olivareño comenzó anotando casi cada triple que lanzaba desde la línea pero, los hombres del Sifusa lograron sobreponerse con un gran porcentaje de aciertos en tiros de dos.

Y siguiendo la línea que estaba llevando el encuentro, el conjunto fontaniego metió una marcha más al choque. Comenzó a deshacerse de la posible presión, se cargó las pilas con los ánimos insuflados desde la grada, y se marchó al descanso con una diferencia de ocho puntos (34-26). En este cuarto se vio la diferencia más amplia del choque por parte local, donde Sifusa llegó a estar 10 puntos arriba en el marcador. Muy buenos minutos de Emilio en esta fase del choque con espectaculares pases entre líneas que rompían la defensa visitante como cuchillo entre mantequilla.

Sin embargo, todo lo bueno hecho hasta el momento, se quedó en la caseta. Las fuerzas flaquearon en los dos últimos cuartos. Con las energías justas es complicado mantenerle el ritmo a un partido que estaba teniendo que ser de altísimo nivel de exigencia física para poder plantarle cara y de qué manera al colíder. 

El equipo se desinfló, y se fue del partido. Olivares metió la directa y volteó toda diferencia que había sobre la cancha y reflejada en el luminoso. Terminó el tercer cuarto con más seis, volteando un menos ocho en contra al descanso, y terminó el partido con una diferencia aún mayor, más once, dejando claro que las fuerzas son clave en los partidos y, sobre todo, que los partidos no terminan nunca en el primer tiempo.