Volver a escribir la historia; un complicado, pero no un imposible

¿Cómo reconstruir la historia sin archivos? La respuesta, a esta reflexión en voz alta realizada por José María García Márquez en la presentación de su libro “Las víctimas de la represión militar y civil en la provincia de Sevilla”, realizada ayer jueves día 20 de junio en el Salón de Llera y Díaz, en el término municipal de Fuentes de Andalucía, bien puede ser el comienzo del fin de una etapa de oscurantismo, ocultismo de datos, y de un obligado pacto por el olvido, al que fue sometido la sociedad, que muchos nunca han querido firmar; otros, mucho menos secundar.

La presentación del acto comenzó a cargo de Juan Morillo (integrante de la comisión). En su intervención, J. Morillo recordó la mención que hizo hace pocas semanas el premio nacional de Literatura, Luis García Montero, a María Teresa León, cuando este visitó esta tierra y estuvo sentado en la misma mesa que ahora compartía con Paqui Maqueda (Vicepresidenta de la Asociación "Memoria y Justicia en Andalucía") y J. M. García Márquez (historiador y autor del libro presentado en el presente acto).

María Teresa León, escritora de la Generación del 27, permaneció largo tiempo en el exilio, y con la República realizó una prosa marcada por un realismo socialista. María Teresa murió a causa de la enfermedad de Alzheimer en 1988. Y en referencia a ese mal, Juan Morillo realizó una comparativa con el que sufre la sociedad en relación a la Memoria Histórica y, por ello, libros como el que se presentaba ayer tarde, "permitirá que esta no se pierda" afirma este último. Igualmente, este tipo de obras ayudarán a conocer una gran etapa de nuestra historia que durante tanto tiempo ha permanecido en el exilio, pero en el exilio de las memorias perdidas, de los baúles de los recuerdos cerrados con las llaves del miedo a conocer la verdad de los hechos.

A continuación, Paqui Maqueda, comenzó la presentación del libro. La vicepresidenta de la Asociación "Memoria y Justicia en Andalucía", quiso compartir con el público presente en la sala, su sentimiento de agradecimiento hacia el pueblo de Fuentes, por su entrega en la recuperación tanto de la Memoria Histórica como de los nombres de las víctimas: "nosotros tenemos que aprender de vosotros" , afirmó P. Maqueda. Pero especialmente, quiso mostrar su reconocimiento hacia una persona presente en la sala: "cuando intentas homenajear a los familiares, estos  han fallecido, sin embargo,  hoy tenemos el honor de contar con una de ellos, Antonio Oviedo, y me gustaría que le brindásemos un fuerte y cariñoso aplauso". El respetable público, al unísono, se puso en pie, y el aplauso sonó con ternura entre los muros de aquella sala. En su lucha por la Memoria Histórica, Antonio perteneció a la "Columna Espartaco", "La Brigada de Madrid" y a la "77 Mixta".

Finalmente, Paqui Maqueda hizo referencia al recién publicado segundo informe de amnistía internacional, en el que se condena, a los crímenes cometido durante el año 1936 y posteriores, como de lesa humanidad. Igualmente, quiso dejar constancia de la falta de ayudas actuales para la realización de esta tarea: "No hay ayudas para la Oficina de Atención a las Víctimas, ni para la búsqueda, ni investigación... nada. Para colmo, recientemente, una sentencia del Tribunal Supremo ha archivado todos los casos que puedan surgir en un futuro, quedando la ley democrática de la recuperación de la memoria histórica en un ley totalmente inservible de facto". Seguidamente, presentó a J. M. García Márquez, a quien definió como "perfecto conocedor de los mecanismos de la represión, y poseedor de una gran actitud de entrega y cercanía con todas aquellas personas que se interesan por conocer cualquier dato o elemento para la recomposión de las familias de las víctimas".

José María García Márquez es un historiador, meticuloso e incesante en su faceta de investigador, que hace que esta última resalte en el discurrir de su discurso; es un emanar constante de datos y cifras que dejan poco lugar a rebatir los planteamientos y reflexiones que deja en el aire para el conocimiento de los oyentes.

Primeramente, el historiador sevillano nacido en Alcalá, quiso compartir su porqué de libros como este. Para J. M. Márquez es una "necesidad el reconstruir la historia". Una historia que, por otra parte, ha sido dejada para ser construida por los historiadores pero sin la existencia de archivos históricos. J. M. Márquez, afirma que "casualmente", cuando se inicia la investigación (allá por el año 1980) para reconstruir este periodo de la historia en España, desde 1936 hasta 1977, justamente es cuando desaparecen todos los archivos y registros de los fallecidos y las pruebas de ellos. Una desaparición que se produce en todos los lugares relacionados: el registro civil, libros de cementerio, archivos de las comandancias militares y archivos de orden público. Unos archivos, que se sabe a ciencia cierta de su existencia ya que, los altos cargos de "las bandas armadas" del momento, hacían su correspondiente parte de novedades de las bajas causadas. García Márquez insiste en calificarlos como bandas y no como ejército nacional ya que, según sostiene su argumentación, dos meses después de que se proclamara la República, el 18 de julio por la mañana, Manuel Azaña, Presidente de la República, licenció a todos los militares que se unieran a los altos cargos que fueron sublevados, único con poder para llevar a cabo esta acción. Por tanto, según afirma J.M. García, "no eran militares, sino sublevados por bando, y tampoco nacional pues no representaban a la nación española en su conjunto, por ello, eran bandas armadas y no ejército nacional".

Pero una matanza tan grande, 11.628 registrados en Sevilla, la ciudad con mayor número de crímenes de España, junto con los 12.000 de Badajoz, no puede ocultarse tan fácilmente. Y es por ello, que a base de un empeño incansable, sumado a una incesante búsqueda de datos, José María García Márquez ha logrado descifrar gran parte de los registros y sucesos acaecidos en la provincia de Sevilla. Un libro, que como bien afirma el historiador alcalareño: "siempre estará incompleto ya que, cada día, se conocen nuevos testimonios y datos que lo complementan y completan".

En la referencia a Fuentes de Andalucía, J.M. García Márquez, afirma que  en dicho término municipal no hubo levantamiento, ni guerra: fue una matanza. El pueblo fontaniego no se levantó contra nadie. Una de las pruebas está en que nadie huyó, porque nadie consideró que tuviera que hacerlo. Por ello, en Fuentes de Andalucía, como en otros muchos pueblos de los más de 8.000 que tiene el Estado Español, no hubo guerra civil: "fue una matanza de clases" confiesa J.M. García. Una matanza que afectó a 114 personas, de las cuales 27 fueron mujeres, violadas y asesinadas vilmente, los denominados "Los crímenes del Aguaucho", la mayor represión hacia la mujer, posiblemente de España, en relación a la proporción de asesinatos y número de habitantes. Unas cifras que no encuentran explicación, ante la nula resistencia del pueblo fontaniego al movimiento de "las bandas armadas".

En Fuentes de Andalucía, las directrices de los asesinatos fueron llevadas a cabo por el Comandante militar, Francisco Martín Conde, y el Cabo Moyano, en confabulación con los dirigentes políticos (falangistas) del momento: Luis Conde Herce y Luis Conde Soto.

Unos asesinatos que han querido, además de ocultarse, equiparse los de un bando y otro, cuando como señaló en la presentación del libro García Márquez, es difícil de realizar tal ejercicio matemático cuando, los datos registrados tan solo en la provincia de Sevilla, señalan 11.200 víctimas de un bando (izquierda, "rojos") por los 400 del otro (derecha, "azules").

Como ejercicio recomendado por el escritor para comprobar el oscurantismo de este movimiento, además del hecho de no contarse en las escuelas, Márquez sugirió a los presentes consultar la diferentes Webs de los Ayuntamiento, en su sección de historia, para comprobar como no se cita nada de estos hechos, y sí mucho de los tartesos y romanos cuando, la historia contemporánea de los pueblos, está más que presente en la configuración de ellos en la actualidad.

Márquez confiesa no cesar en su empeño por seguir contando la historia como no se ha hecho, y por ello seguirá en su incansable búsqueda de datos y hechos que permitan seguir ampliando, complementando y desarrollando la misma, agradeciendo la colaboración de las muchas personas que le han ayudado en la tarea de escribir este libro. De la misma forma, que otras muchas  también se dedican a la publicación de obras al respecto, como el fontaniego, Pepe Moreno, primero en contar la historia de Fuentes mediante publicación y, como primicia, le podemos adelantar que, en breve, publicará una segunda edición ampliando la primera gracias a los datos y documentos aparecidos actualmente, y que no se disponían a la fecha de su primera publicación. 

En resumen, aunque la falta de datos, la ausencia de registros, la falta de enseñanza en los planes educativos, y demás elementos, obstaculicen rememorar este "oscuro" periodo de la España contemporánea, como bien reza en el titular de esta humilde crónica, escritores, historiadores e investigadores así, hacen que, volver a escribir la historia: sea un complicado, pero no un imposible.