Los invictos también sufren en "El Barrancón": C.D. Fuentes (1-0) Sevilla Este

Segundo partido consecutivo en casa que el equipo logra sacar los tres puntos, y segunda vez que lo hace ante un rival que visitaba el Estadio fontaniego como invicto; este último además lo hacía contando todos sus partidos por victoria.

El choque dejó patente una realidad que, en cambio, la clasificación no refleja hasta la fecha: el conjunto fontaniego tiene bastante más nivel que la penúltima posición con la que saltaba al terreno de juego. El duelo resultaba un partido de poder a poder, entre el que hasta ese instante era el líder la categoría, y un conjunto fontaniego que estaba firmando los mejores minutos de la temporada. Era un partido de tú a tú, de respeto, de toque por ambas escuadras, y un dominio del tiempo y el espacio propio de dos conjuntos de la zona noble de la tabla, más de que un encuentro entre el líder y el penúltimo clasificado.

El técnico Camilo León realizó varias variantes, una de ellas, forzada ante las ausencias, que resultó determinante en gran parte del encuentro. Miguel Reyes tuvo que jugar de central, y lo cierto y verdad es que junto a Jopito, firmaron un encuentro más que serio en defensa: rápido en el corte, contundente en la marca, y dominando el juego aéreo. Aunque, no podemos dejar de resaltar a Fali y Mario en los laterales, que cerraron todo intento por banda en ataque del cuadro rival, que se vio superado en todo momento, táctica y físicamente. Un aspecto físico que comienza a dar los frutos del  buen trabajo programado por José Manuel, licenciado en INEF en la Pablo Olavide, y actual coordinador de la Escuela de Fútbol "Antonio Puerta" del Sevilla F.C. .

Pero, resaltar solo a uno, o dos jugadores, o tres, o incluso cuatro, sería cometer un grave error en esta humilde crónica, porque todos estuvieron, no solo a la altura, sino que rayaron a un nivel que merece la pena destacar y resaltar por todo lo alto. Lo dieron todo, hasta la extenuación. Presionaron al rival hasta ahogarlo. Corrían como gamos, cerraban todos los huecos, ganaban en velocidad, e igualmente lo hacían en el corte. Disputaban cada balón como si fuera el último, y no daban uno solo por perdido. Así, es muy difícil que se escapen puntos de "El Barrancón". Y si encima, esta actitud, espolea una afición que cada partido acude con mayor presencia a disfrutar orgullosos del trabajo y la entrega de los suyos, nos aguarda una ilusionante temporada, aunque los primeros resultados no hayan acompañado al buen juego del equipo en el inicio liguero.

Al descanso nos marchamos con un marcador de cero a cero, injusto, tras anularse dos goles, uno de ellos probablemente en fuera de juego, el otro más que dudoso, y a tenor de las escasas ocasiones de gol del rival: prácticamente no disparó a puerta. La segunda parte, de nuevo fue un respeto mutuo, un intento por controlar la parcela ancha del terreno de juego, donde Mario, con algún que otro envío en profundidad, ponía el único peligro del conjunto visitante. Resaltar también a un voluntarioso Saviola, que estuvo en la lucha de todas las jugadas, pero que no inquietó la meta defendida por José Mari.

Finalmente, antes del gol en los últimos compases del partido, tres hechos destacaron y sobresalieron por encima del transcurrir normal de un encuentro: una expulsión de Jopito que tras consultar con los dos linieres no señaló cuando era más que clara, 15 fueras de juego señalados, es decir, toda jugada de peligro era señalada como antirreglamentaria, no dejó pasar ninguno, esto último, o bien el conjunto fontaniego estuvo muy desacertado en los desmarques de ruptura, el linier tuvo vista de lince, o algo más que extraño sucedió en la tarde de ayer. Y, por último, 10 minutos de alargue, algo nunca visto por un servidor en los más de 20 años que lleva siguiendo el fútbol, ni tampoco, y no digo  exactamente cuantos años, pero más de 40, por el técnico del conjunto fontaniego, Camilo León, quien nos lo confesó en la entrevista que le realizamos a la finalización del choque.

Pero, como cerrar esta crónica sin narrar el gol del Tomás. El segundo tanto que suma a su cuenta particular el jugador fontaniego. Segundo además consecutivo que logra hacer en casa. Un tanto de penalti, tras una más que larga polémica por la conversación que mantuvo con ese famoso linier de vista de pájaro que todo lo vio durante el choque, quien instó al colegiado a que lo anulara. Finalmente, el árbitro no atendió a este último, y señaló los once metros cometidos sobre Tomás, quien el mismo se encargó de transformar para deleite de todos y, sobre todo, para poner justicia sobre el marcador, a tenor de lo visto sobre el terreno de juego.