Ganar era ya una necesidad, aunque fuera llamando a la épica: C.D. Fuentes (2-0) San Antonio Drago

Era un bálsamo tan necesario como bien allegado y recibido por todos. Al equipo le urgía manchar de tinta un casillero inmaculado hasta la fecha, cuarta jornada de Liga, algo que le aportará, fundamentalmente, la capacidad de saber que se puede ganar en esta Liga, y dejar de lado los malos augurios de tantos resultados negativos en las espaldas.

Lo que resultara finalmente del choque sería, a buen seguro, un punto de inflexión para ambos. San Antonio venía invicto, dos victorias y un empate, y el C.D. Fuentes con tres derrotas encajadas, por tanto, el resultado de la mañana sería clave para el devenir más próximo de ambos equipos y, quien sabe, si para algo más que simplemente próximo.

El conjunto rival salió presionando y bien al conjunto fontaniego. Tres hombres encimaban cada salida de balón y la asfixia llegaba al cuello. No había forma de sacar el balón jugado, y los pases en largo, comenzaba a ser un auténtico respiro. San Antonio, en esa presión, logró varios robos en zonas peligrosas del campo que terminaron en ocasiones con cierto peligro. Sin embargo, aquel guionista que le había privado de un final feliz en anteriores encuentros, a pesar de merecerlo, en esta ocasión le aguardaba un capítulo para la épica, para el triunfo de los que saben sufrir.

Todo el acierto que no brindó en anteriores choques hizo su aparición en el presente. Cuando más apretaba el rival, Raúl se sacó un magistral pase de la chistera, para asistir a un veloz Juanan que subía el primero al marcador, batiendo por bajo ante la salida desesperada del meta Joaquín. Un gol de pillo, del más listo de la clase: cuando todo el mundo pensaba que le batiría por arriba, incluido el propio guardameta, en el salto de este, le batió por debajo. La ilusión de que este sería el día "D" comenzaba a ocupar asientos en la grada del "El Barrancón".

El tanto espoleó al equipo que comenzó a disfrutar de ya no solo los mejores momentos del partido, sino también de la temporada. En estas aprovechó Manolo L, tras una buena jugada trenzada por el equipo, para poner un pase desde el costado izquierdo, que dejaba en bandeja el segundo para Tomás. Este, en vez de golpear el esférico conforme le venía el balón, prefirió asegurar el gol: se orientó el cuero con el control, y batió por bajo al meta. Este tanto suponía el estreno en Liga de quien había sido el máximo artillero en pretemporada pero, que sin embargo, no había sido todavía capaz de marcar hasta la fecha en Liga , y eso el equipo lo estaba acusando.

Los segundos cuarenta y cinco minutos fueron de pizarra. El entrenador visitante, con dos cambios, modificó el dibujo hasta tal punto, que el choque fue un monólogo visitante hasta el final del partido. El conjunto fontaniego se vio superado en todas las líneas y facetas del juego. El tanto no llegó por obra y milagro de un Diego, que paró lo que desde la grada eran goles cantados. Inconmensurable la actuación del meta fontaniego en su debut, que se encumbró como el mejor de la segunda parte y, a tenor del resultado final, de todo el encuentro. El técnico fontaniego, Camilo León, no se quedó atrás, y realizó varios cambios: Paco Mochole, Mario y De Paula, que pusieron el temple necesario para calmar las embestidas del rival y controlar algo más un partido que se le iba de las manos por momentos.

Finalmente, esa pizca de suerte que hace falta en el fútbol, que la diosa fortuna le privó en choques pasados, hizo su aparición en la mañana sobrevolando el cielo de Fuentes de Andalucía, para dejar su aurora en un estadio que, de nuevo, gracias a la incondicional entrega de unos jugadores quienes, una vez más, y ya son incontables, volvieron a dar todo por una pasión, hicieron vivir a su afición una mañana más de gloria.