Un empate que sabe a gloria. C.D. Fuentes (1-1) Estepa Industrial

Era mucho lo que se jugaban. El conjunto fontaniego, no sólo aspiraba a lograr los tres puntos correspondientes, sino también a mantener una racha histórica de toda una temporada invicto en casa (2010-2010), y lo que llevamos de la presente.

El equipo salió como acostumbra, dubitativo y nervioso en los primeros compases del encuentro, y eso pudo pagarlo caro, ya que casi le cuesta el partido. En esta ocasión, no tuvo la fortuna de cara y mantener la portería a cero en estos minutos de desconcierto general como lo hiciera ante Montequinto y Osuna, y recibió el primero, algo similar lo que pasara en la primera jornada de Liga ante el Marinaleda "B". El tanto viene propiciado por un saque de córner, defectuoso despeje de Migue al punto de penalti, el balón le cae al punta estepeño libre de marca, Cobos no está atento a la marca, y se sube el primero al marcador.

Mazazo deportivo, pero sobre todo mazazo anímico ya que al equipo le entra la ansiedad por el cuerpo, y juega más de corazón y empuje que de cabeza. El C.D. Fuentes no fue capaz de tirar a puerta hasta mediados de la primera parte, cuando Jopito lanzó un obús al larguero, tras el saque de una falta ensayada; Tomás deja la pelota atrás, de donde se incorpora el central Jopito para golpear con una virulencia descomunal que zarandeó el larguero como si de una caña se tratase.

A raíz de aquí el conjunto fontaniego se estiró algo más, y comenzó a embotellar al Estepa en su campo. Raúl y Manolo empezaban a hacerse con el centro del campo, pero sobre todo, la ocasión malgastada, y otras más de Tomás, también a jugada ensayada y que sacó la defensa, fueron los detonantes de la mejoría del equipo. El Estepa no veía temer su resultado, y por tanto no sentía la necesidad, ni de encerrarse, ni tenía la sensación de ver peligrar el resultado. Hasta que no creó la ocasión de peligro el C.D. Fuentes, el Estepa no comenzó a perderle la cara al partido y a recoger las líneas, juntarlas, y encerrarse en su campo. Pero poco más y se marchaban al descanso en un primer tiempo, para olvidar y desperdiciado.

El segundo fue un cambio de tornas. El equipo sale algo más desmelenado y comienza a merodear el área. Pero sin un excesivo peligro, los minutos van pasando y se teme lo peor, vislumbrándose la tragedia. La racha histórica de mantenerse invictos en casa parece que torna a su fin, cuando sucede lo inesperado: el balón lo recibe Monichi de un pase de la segunda línea, encara al meta rival, y lo bate por bajo subiendo un empate que sabe a gloria. De aquí al final, incluso se pudo ganar el partido; Tomás tuvo un mano a mano con el guardameta, pero a bocajarro en el área chica, que intentó batirlo por encima, el balón golpeó en el larguero y en él quedó reducida la última ocasión de gol.

El equipo suma diez puntos, de doce posible en casa, no pierde en su feudo, y ahora ya toca, es hora de sumar fuera, donde el equipo todavía no ha sido capaz de puntuar. Hasta ahora las victorias en casa tapaban los resultados de fuera, ahora el empate hace ir de visitante en busca de algo positivo.