Julio Anguita ofrece una ponencia en el Salón de la Huerta

El Ayuntamiento organizó una ponencia impartida por Julio Anguita para hablarnos de la crisis.

   Julio Anguita vino a explicar que no es dirigente ni del Partido Comunista ni de Izquierda  Unida; pero que su militancia es ir por muchos sitios, pueblos, por la Universidad española, explicando cosas, intentando que la gente piense.

   Esto no es un mitin, esto va a ser una clase, una explición. El problema que tenemos ante nosotros es tan grande, tan enorme que yo he titulado "Crisis de civilización".

   Con estas palabras empezó Julio Anguita en el salón de La Huerta, el viernes 4 de junio, la primera de las jornadas que, con el denominador común Encuentros para la reflexión, organiza el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía.

   El que fue dirigente del Partido Comunista de España y luego de Izquierda Unida advirtió que «ésto no sólo es una crisis económica, es muchísimo mayor. Desde que comenzó a hablarse de la crisis en el año 2007, ha ido a peor, a peor; no va a pasarnada, decía un presidente de gobierno» y aunque se diga que lo peor ha pasado, «seguramente haya un decreto del Gobierno donde se reduzca los días de indemnización al trabajador cuando se le ponga en la calle, es decir, estamos ante una crisis de civilización».

   Anguita sugirió que hay que saber «¿de quién es la crisis y en qué consiste?», para conocer «¿quiénes son los responsables y qué podemos hacer nosotros?».

  Como advertencia, Julio Anguita hizo un llamamiento a todos los partidos políticospara que expliquen al pueblo cuál es la gravedad del momento; así como a los profesionales y maestros, sin olvidar que los obreros deben informarse, como lo hacían en el siglo XIX, «que iban a la Casa del Pueblo para leer y aprender».

¿DE QUIÉN ES LA CRISIS?

   En el sistema capitalista, los medios de producción (las máquinas, la tierra, las fábricas, las herramientas...) son de propiedad privada y al servicio del beneficio privado;lo que viene a decir que se monta una gran fábrica para ganar dinero, se contrataa unos trabajadores y cuando el fabricante empieza a perder dinero, cierra la fábrica.La segunda característica es que el capital (el dinero) es mucho más importante que eltrabajo. Y Julio Anguita pone como ejemplo a los bancos que se entramparon porqueestafaron a mucha gente y el Gobierno puso dinero para que los bancos no se hundieran.

   Y en tercer lugar, el sistema capitalista lleva dentro algo de lo que no se puede librar:la tendencia a concentrar cada vez más poder económico. «Este sistema, del cualnosotros formamos parte, y aunque levantemos el puño y cojamos la hoz y el martillo,a veces tenemos esas mismas ideas, porque creemos que es lo normal, este es el sistemaque ha entrado en crisis».

   Dentro del sistema capitalista hay cuatro etapas: el capitalismo mercantil y comercialde los siglos XV al XVII, cuyos ejemplos tenemos en Marco Polo y CristóbalColón.Cuando en el siglo XVIII se inventa la máquina de vapor, más tarde, la electricidad,y después la energía atómica, aparecen las fábricas y comienza el capitalismo industrial, que revolucionó al mundo, vaciando los pueblos para llenar las ciudades de barrios obreros.A mediados del siglo XX emerge el capitalismo financiero: los bancos. Y los bancostoman el poder prestando dinero a la población.

   Y la última fase, que se puso de moda hace unos diez años, viene a indicar que «elcapitalismo ha dado la vuelta al mundo, ya no tiene otros territorios dónde seguir medrando, a no ser que vaya a la Luna»: la globalización.Julio Anguita atribuye la crisis a la locura del dinero, porque de los 65 billones deeuros que produce el mundo, cada día circula por las diferentes bolsas la cantidad de 12 trillones de euros y puso como ejemplo que «en Fuentes hay diez pisos vacíos yhay cincuenta personas que quieren comprarlos. Y empieza la subasta: —yo doydiez millones, —yo doy veinte, —yo, treinta... y empieza a crecer la oferta, a pesar deque el piso sigue siendo el mismo. A esto se le llama inflación, cuando el dinero queva circulando cada vez crece más; ese disparate es la gangrena y el cáncer de la actualeconomía mundial».

¿QUIÉN ES ELRESPONSABLE?

   Cuando un país compraba a otro algo, pagaba con oro. Pero en 1971, el presidente norteamericano Richard Nixon, para sufragar los gastos de las guerras en las quese había metido, dijo que se acabó lo de pagar con oro, porque en adelante la monedauniversal sería el dólar. Y Estados Unidos se puso a fabricar billetes de dólarese inundó todo el mundo, sin que haya riqueza, es decir, «venga a poner euros para losdiez pisos de Fuentes, con lo cual suben los precios de los pisos».Aquí ya se empieza a sospechar dónde está el origen del problema.LA

SUPERPRODUCCIÓN.

   El sistema capitalista siempre ha tenido crisis y algunos economistas hablan de que las hay cada ocho, diez o treinta años. Anguita apoyó esta afirmación con la lectura de un texto.«Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndosecontinuamente, son suplantadas por nuevas industrias cuya introducción se convierteen cuestión vital para todas las naciones civilizadas. Durante la crisis, una epidemiasocial que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción. La industria y el comercio parecen aniquilados. ¿Y todo eso por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio. ¿Cómose vence esta crisis? Por una parte, con la destrucción forzada de una gran cantidadde fuerzas productivas, y, de otra, por la conquista de nuevos mercados y la plantación más intensa de la antigua». Es decir, llega un momento en el que el sistema capitalista produce demasiado, la gente gana menos y a continuación no se consume. ¿Qué ocurre? Que llega la crisis, secierran fábricas, se despiden a los trabajadores y se monta una fábrica donde se trabajamás barato. Ésta es la crisis que tenemos ahora y éste es el origen.

   Todo esto nos lleva un ciclo que siempre se representa de la misma manera: la economíacrece, la producción (el Producto Interior Bruto) sube, pero de pronto baja, sigue bajando hasta llegar al estancamiento (lo que se llama recesión), que dura unos seis meses; pero cuando sigue estancado se denomina depresión. «Hoy, en España, estamos en depresión», lanzó Anguita con tono grave.Pero no había problema, porque se sabía que en todas las crisis capitalistas al final,se ponía trabajadores en la calle, (atención a los decretos que van a aparecer para facilitar los despidos, advierte Anguita), se buscaba capital en otros bancos, se montaba otra fábrica en otro sitio y vuelta a empezar.Pero en el caso que vivimos, el capital se ha dado cuenta que de la «depresión» no sale. Antes, las fases de la enfermedad consiguían dar la vuelta. Se curaba y volvía a empezar; pero cada vez que se curaba lo hacía echando gente a la calle.

LAS CUATRO CRISIS:

   En los últimos ochenta años ha habido cuatro crisis.La famosa crisis de 1929, el jueves negro, en el que trece millones de pequeñas accionesterminaron que «no valían ni el papel», cerraron dos mil bancos y comenzó la grandepresión.Se salió de ella y en el año 1973 apareció la llamada crisis del petróleo. Los países árabes agrupados en la OPEP, que es la organización que vende el petróleo, cerraron el grifo, dejan al mundo sin el oro negro y el precio del petróleo subió.

   La tercera crisis, más cercana a nuestra época se llamó la crisis de los tigres asiáticos. Corea del Norte, Taiwán, Tailandia empezaron a crecer a gran velocidad, el capitalismo invirtió allí, subieron los precios de los pisos, como ahora, y de pronto, aquello sehundió.He aquí la receta que servió a los tigres asiáticos para ganar dinero: Mucha mano deobra; bajos salarios con largas jornadas de trabajo; carencia de derechos laborales;y zona franca portuaria en la que las empresas no pagaban impuestos.

   Estos trabajadores, que estaban en la base de todo el crecimiento económico, producíanriqueza porque eran tratados como personas de la época de la esclavitud. Así crecieron. Se fijaron siempre en el trabajador como persona que está en su trabajo, tanto manual como intelectual. Y nunca se dieron cuenta que los trabajadores también consumen. Al ganar poco, no pueden comprar, Al no poder comprar, todo se viene abajo. Igualmente, atrancas y barrancas, el capitalismo que ya se las sabía todas, salió de la crisis. Y apareció ésta. Esta crisis es tan terrorífica que a la Unión Europea y a sus gobiernos le ha costado del orden de mil millones de euros poner a los bancos a flote.

   He aquí el desarrollo de la tragedia: cuando alguien iba a un banco a pedir un préstamo,pedía, por ejemplo 30 millones (hablamos de pesetas) para comprarse un piso. El banco, en lugar de ello, le prestaba 35 para que además se pudiera comprar el coche.

   Esto ocurrió porque la banca entendía que la gente debía invertir. Lo mismo pasó en Estados Unidos, donde los bancos prestaban créditos incluso a quienes sabían que seencontraban en el paro y con ninguna posibilidad de pagar.

   El banco que sabía lo que se jugaba, le hacía pagar el doble de intereses. y el pobre infeliz firmaba el papel; pero el banco no se quedaba con el papel, sino que le vendía esepapel a otro banco, que éste se lo vendía a otro, etc., etc. Por esta razón, cuando cae un banco, caen la mayoría de ellos.

   El sistema capitalista siempre busca que la «tasa de ganancia» nunca baje, le va la vida; por lo que tiene que buscar fórmulas para continuar ganando dinero. La tasa  de ganancia es el resultado de partir la plusvalía entre el capital constante más el capital variable.

   Julio Anguita explica, en primer lugar, el significado de la palabra «plusvalía»: al precio final de una mercancía hay que restarle el gasto de los salarios y también el gasto de maquinarias y préstamos. En realidad, la plusvalía es el beneficio que el capitalismonecesita obtener continuamente.

   Para ello debe modificar uno de estos tres elementos: aumentar la plusvalía (aquí no puede porque debería aumentar el precio de la mercancía y podría tener dificultadespara venderla); bajar el capital constante (tampoco, porque las herramientas, las maquinarias y los préstamos no se lo van a bajar); bajar el capital variable (aquí sí, porque puede bajar los salarios y cotizar menos a la SeguridadSocial). Éste es el milagro del capitalismo: reducir las ventajas sociales que disfrutan los trabajadores, como es el transporte, la sanidad, la educación, las pensiones y todo lo que se puede reducir para acabar con la deuda.

Y cuando se sabe que las pensiones no salen del dinero del Estado, sino de un fondoque se creó por el Pacto de Toledo, y se encuentran en una caja aparte, con un superávitde sesenta mil millones de euros, ya se ve mejor el origen de la crisis.