Fuentes de vida

 Dicen que los pequeños gestos son los más poderosos y comparto plenamente esta teoría que he corroborado recientemente. Ha sido durante mi asistencia a las jornadas de energías renovables y sostenibilidad celebradas en Fuentes de Andalucía. Este pequeño municipio sevillano se apuesta con firmeza por aquello que siempre hemos defendido unos cuantos, los valores del medio ambiente y la ecología para lograr un mundo más justo y más sostenible. 

 Participar en estas jornadas ha sido una grata experiencia por dos motivos. En primer lugar porque tuve la oportunidad de explicar todas aquellas acciones, nacidas en una entidad, Mediterrània, que fundé hace ahora casi dos décadas, y que tiene como esencia de vida la labor del voluntariado y el trabajo de los que hemos logrado experimentarnos en el campo medioambiental. La suma de las dos vivencias hace posible que sigamos creciendo cada día. 

 Y ese mismo crecimiento se produce en Fuentes de Andalucía donde los organizadores de las jornadas invitan a ponentes de primer nivel, muchos de ellos expertos en la materia ecológica, cuentan con el apoyo de los ciudadanos que asisten a las actividades que se convocan e invitan a amigos y familiares. La esencia de la lucha es precisamente este nexo que explicaba antes y que vi correspondido en la localidad sevillana. 

 No es el único caso, por suerte. Hace un par de años que en Mediterrània decidimos premiar la labor de aquellos municipios que trabajan para la mejora de su entorno en un ámbito limpio, aplicando fuentes de energía sostenible, apostando por mejoras energéticas. En su primera edición, entregamos esta distinción a Tivissa, una localidad de la provincia de Tarragona que posee un termino municipal inmenso, el quinto más grande de la zona. 

 Cerca de Tivissa, el marco no es incomparable en nada. La presencia de tres centrales nucleares a pocos kilómetros, el segundo mayor polígono petroquímico de Europa a una distancia mayor pero insuficiente y, para rematar la opacidad visual, una planta de Erkimia que ha contaminado el Rio Ebro en tantas ocasiones como las administraciones han hecho la vista gorda para no sancionarla. Lejos de dejarse llevar por ese paisaje triste y contaminado, en Tivissa han apostado por dar libertad a su terreno. De sus 21.000 hectáreas, más de 17.000 son forestales. La presencia de un parque eólico y otro de fotovoltaico en esta población es otra muestra más de la apuesta por el medio ambiente. 

 Con ganas y las ideas claras, todo se consigue. Por eso me sorprende y desagrada comprobar cómo las grandes campañas de las administraciones fracasan porque el mensaje que se hace llegar, va dirigido a un sector de la población que, antes de entenderlo, debe comprender hasta qué punto es importante su entorno. Con en todo, también en la lucha por el medio ambiente se debe hacer primero pedagogía para pedir luego la colaboración y lograr esa lucha en común que logrará los objetivos de las grandes campañas.

 Se debe educar a los alumnos en las escuelas pero también hay que impartir ciertos conocimientos entre la población adulta. No es excusa el no haber recibido aprendizaje alguno en épocas pasadas cuando se entiende que la voluntad propia de cada persona es la que puede hacer incrementar sus conocimientos. Si todos los municipios tuviesen la voluntad de mejora de Fuentes de Andalucía o Tivissa, dos ejemplos de los muchos que tenemos en nuestro territorio nacional, nuestra población estaría más y mejor preparada para atender las peticiones llegadas de las altas instituciones. El medio ambiente empieza en nuestra casa y acaba en nuestra tierra pero hay en ello un problema. Si no damos importancia a los más cercano se nos hará invisible lo más urgente y nuestro amado planeta acabará siendo efímero, como nosotros mismos.