Entrevistamos a D. Emilio Calatayud (Juez de Menores)

Don Emilio, también conocido como el juez de las sentencias ejemplarizantes, pretende concienciar a la sociedad, a quien le solicita que formalice un pacto por el menor.

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Las Escuelas en consonancia con el Ayuntamiento organizan una ponencia, con motivo del 50 aniversario de estos centros, sobre la importancia de la educación y el marco legal  que debería regir esta disciplina. Para la cual el juez de menores de Granada, Don Emilio Calatayud, nos ofreció su particular visión sobre el asunto.

Don Emilio, también conocido como el juez de las  sentencias ejemplarizantes, pretende concienciar a la sociedad, a quien le solicita que formalice un pacto por el menor.

¿Le consideran el Juez de las Sentencias ejemplarizantes, como podría aplicarse o trasladarse ese modelo a otras comunidades?

Calatayud: El modelo está trasladado, lo que ocurre es que no trasciende a la opinión pública.  Todos los jueces en todo el  territorio nacional están dictando este tipo de sentencias  lo que pasa es que le dan miedo hablar y parece que el único Juez de menores que hay soy yo. Realmente se están dictando este tipo de sentencias lo que pasa es que dependemos de los políticos de las comunidades autónomas y de que los distintos ayuntamientos nos faciliten recursos.

¿El Consejo General del Poder Judicial cifra aproximadamente en 450 casos anuales los que se resuelven en los juzgados, sin embargo en la jurisdicción en la que está usted triplica la media a 850 casos llegándose incluso a 1350 anuales, ¿Esto Por qué?

Calatayud: Eso ha sido porque yo he estado durante un tiempo siendo juez de menores único de Granada. De hecho hace ya un par de año  que estamos dos jueces y los números si salen a eso a unos 450-500 cada uno anuales. Pero si es cierto que desde el 88 a 2006 he estado celebrando una media de 850 a 1000 incluso 1250 casos, pero desde que inauguraran otro Juzgado en Granada se ha vuelto de nuevo un poco a la normalidad.

A los 14 años le internann en un colegio, concretamente en Campillo, si analizamos ahora en la situación en la que usted se encuentra -como Juez de  Menores-  ¿Podría decirse que las sentencias o modelo que aplica es en cierta medida en reflejo de su vida?

Calatayud: La verdad es que sí, que todo influye. Tenía un problema de timidez con estudios, y con el internamiento en Campillo mi padre logro que venciera esa timidez. También me puso a trabajar mi padre en un garaje al verano siguiente. La verdad es que he tenido la suerte de que mi padre me ha controlado. Siempre comento cuando tengo la oportunidad porque me hacen estas preguntas que uno en la vida es siempre reflejo de todas sus experiencias. También siempre digo que es muy difícil ser padre, pero también lo es ser hijo, de hecho siempre digo que si yo fuera actualmente joven segurísimo que no llegaría a ser juez.

Son quince los centros de internamiento que existen actualmente en España y más de 600 menores lo que en ellos están, un número que se considera excesivo además de con el gasto que esto supone para simplemente tenerlos encerrados, ¿No sería más útil emplear ese dinero en Psicopedagogos y Educadores para su correcta integración de nuevo en la sociedad?

Calatayud: Es cierto. Siempre digo que debería invertirse más el dinero en medidas alternativas a las que tenemos hoy en día, pero por desgracia siempre vamos a necesitar de centros de internamiento para los menores. Esto se debe a que siempre vamos a tener delitos que por su gravedad requieren de su internamiento. Pero desde luego hay que invertir más en educación y en formación, es precisamente por ello y para prevenir por lo que solicito a la sociedad ese pacto por el menor. En resumen necesitaremos de medidas de internamiento, es decir cerrado, y de otras semiabiertas o abiertas por completo.

Le consideran, o le apodan, el “Padrazo”, se presupone que en  el buen sentido ¿Cómo se lo toma usted?

Calatayud: Pues muy bien, con cariño. La verdad es que es una satisfacción muy grande que muchos chavales me dan las gracias por haberlos condenados. Como ejemplo, es como cuando un hijo cuando es mayor le reconoce y le agradece a su padre que haya tomado medidas con él, ya que comprende que fueron en su beneficio y no en su contra. Aunque también es una cosa de los medios esto de los apodos, pero en definida es una sensación muy positiva que te agradezcan aquellos a quines has condenado.

Entre las sentencias ejemplarizantes que usted aplica, se  encuentran algunas de ellas que consisten en obligar a los chavales a sacarse el graduado escolar, más del 90 % lo logran, por lo tanto ¿no va muy mal desencaminado su modelo de justicia?

Calatayud: La verdad es que se  están obteniendo unos grados de éxito muy altos. Por ello me sorprende tanto cuando un menor comete un delito grave la alarma social que se genera a su alrededor. Pero lo cierto es que la ley está funcionando y se están consiguiendo unos niveles muy buenos que están evitando que los menores tengan que entran o pasar por las medidas de los juzgados de menores.

Para terminar, en resumen, podríamos decir que las sentencias buscan la educación que deberían de obtener los menores a través de cauces más naturales, como los padres o las escuelas,  ¿Podría por tanto resumirse o reducirse su forma  o modelo de hacer justicia, valga la redundancia como aunar justicia y sentido común?

Calatayud: Sí, realmente en su esencia es aplicar Justicia, Sentido Común y legalidad.

Don Emilio es un Juez mediático, ya que son en varios los medios incluido Internet (youtube) dónde éste ha dejado patente su visión al respecto de las problemática de los menores. Es apodado con cariño “El Padrazo”, por el bien que este ha logrado en la reinserción de los menores acusados que pasan por sus manos, ha conseguido disminuir la delincuencia en la localidad que ejerce,  Granada, resolviendo más de 850  casos al año llegando incluso a la cifra de 1325, triplicando por tanto una media estimada, que según los datos del Consejo General del Poder Judicial, está  en 450 casos anuales.